




Renee Falconetti: la extrema decantación del gesto
Una obra de David Harrower dirigida por Alejandro Tantanian. Estrenada en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martin - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina. Estreno: 27 de octubre de 2006 - Última función: 10 de diciembre de 2006.
Los fantasmas en su tablado
La pregunta inicial de la filosofía: "¿Qué son las cosas?", suena todavía en nuestros oídos con ese aire de brusquedad y hasta de impaciencia, como si dijera: "Basta de dioses y de historias, volvamos a empezar a saber". Y al retroceder a la ignorancia se hundió en ella - el que se decidió a preguntar por las cosas - mucho más de lo que lo estuvieron los que configuraron los dioses.
Oinos.- Perdona, Agathos, la flaqueza de un espíritu recién ornado con las alas de la inmortalidad.
Pensemos en La creación de Adán, el fresco de Miguel Ángel que corona la Capilla Sixtina: siempre me pregunté acerca del espacio que Miguel Ángel decidió dejar entre ambos dedos: el dedo del creado – a izquierda – y el dedo del Creador – a derecha -. Un hiato entre ambos, un hueco, un misterio. En ese preciso lugar – creo – nace el lenguaje. En ese silencio de la imagen nace el lenguaje: allí se nombran la criatura y el creador. La rosa de nadie, el lenguaje. El silencio lo antecede y luego todo estalla. Así.
Podemos pensar en el molinero como el ángel de Durero, sentado en su casa, frente a la hoja en blanco y al calor del fuego, junto a su perro echado a sus pies, rodeado de sus objetos de magia, arrasado por la tristeza: devorado por la melancolía. La leyenda de Gilbert Horn es necesaria para sostener la diferencia, su fábula es su condena y la salvación de la aldea. Vive solo y lee. Deja que la piedra haga el trabajo y escribe. Demasiadas cosas fuera de la ley de la tierra como para no ser sospechado. En la aldea nadie vive solo, nadie lee, nadie deja a una máquina hacer el trabajo y – claro está – nadie escribe.


"Ninguna cosa puede ser mala por lo que tiene de común con nuestra naturaleza, sino que es mala para nosotros en la medida que nos es contraria."
Excomulgamos, maldecimos y separamos a Baruch de Espinoza con el consentimiento de Dios bendito y con el de toda esta comunidad, delante de estos libros de la Ley, que contienen trescientos trece preceptos; la excomunión que Josué lanzó sobre Jericó, la maldición que Elías profirió contra los niños y todas las maldiciones escritas en el libro de la ley; maldito sea de día y maldito sea de noche, maldito al acostarse y maldito al levantarse, maldito sea al entrar y al salir; no quiera el Altísimo perdonarle, hasta que su furor y su celo abracen a este hombre; lance sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de esta Ley, borre su nombre de bajo los cielos y sepárelo, para su desgracia de todas las tribus de Israel, con todas las maldiciones del firmamento, escritas en el Libro de la Ley..., advirtiendo que nadie puede hablarle oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él”.
La gran Couceyro será dirigida por Babenco en la versión cinematográfica de El pasado, la novela de Alan Pauls ganadora del Premio Herralde. Gael García Bernal será su galán y nosotros - sus compañeros de Cuchillos en gallinas - le deseamos el mejor de los tiempos por venir. Sí: es una despedida: la Couceyro no será de la partida y la decisión fue difícil, muy difícil de tomar. Fueron semanas duras para nosotros: la felicidad de Analía frente al protagónico en cine y nuestra felicidad unida a la suya y al mismo tiempo la zozobra de que ambas cosas eran poco probables: nos sometimos a largas charlas telefónicas mientras Analía salía de pruebas de cámara, ensayos y pruebas de vestuario. El domingo pasado (día de la Independencia - je) decidimos de común acuerdo que lo mejor para todos sería que Analía se dedicase de lleno a la peli y que Cuchillos encontrararía rumbo sin ella - es difícil poder pensar en alguien que reemplace a Analía: su especificidad como actriz la transforma en alguien profundamente singular sobre un escenario, Analía es - además - una actriz de una inteligencia particular, alguien que puede dar vuelta una escena con sólo opinar sobre ella, Analía fue durante mucho tiempo la Mujer joven que David Harrower escribió - la respiración, la manera de hablar, el cuerpo y los pensamientos del personaje de Harrower eran los de Analía - pero las certezas caen, siempre. Y uno tiene que aprender a armar el mundo con otras certezas tan poderosas como aquellas que acaban de disolverse en el aire. Este post se escribe para despedir a Analía y para abrazarla fuerte y desearle lo mejor y esperar - que sea pronto - poder compartir un otro proyecto que nos encuentre unidos desde el comienzo hasta el seguro fin. Gracias, Ana, por dejarme entrever entre los silencios, las sombras de Cuchillos en gallinas.

Toda una vida puede transcurrir bajo una ilusión: la de que las palabras equivalen a la realidad.
Nació el 1 de febrero de 1874 en Viena. Hijo único de un prominente banquero Vienés, y de madre italiana, fue educado por tutores privados, pero en 1884 entró en el Gimnasio, donde, gracias a su talento, progresó muy rápidamente. Con la publicación de los primeros poemas bajo el seudónimo Loris Melikow, Hofmannsthal hizo su entrada en el mundo literario en el que trabó amistad con la flor y nata de la intelectualidad de su tiempo. De todos, el que más fuertemente influyó en él fue Stephan George, quien lo introdujo en su circulo y auspició la publicación de sus primeros trabajos.
Hofmannsthal estudió leyes durante dos años, antes de optar por la Filología Romance, en la que se doctoró en 1899. En 1901 contrajo matrimonio y en 1903 escribió Elektra, basado en la obra de Sófocles, a la que puso música Richard Strauss; fue la primera de las seis obras en que trabajaron juntos, a lo largo de una amistad que - no sin tensiones - duró el resto de sus vidas; en 1918 vivió la muerte del Imperio austrohúngaro como un desastre personal del que nunca se repuso. No obstante, la parte final de la vida de Hofmannsthal está marcada por una gran actividad; murió el 15 de julio de 1929, dos días después del suicidio de su hijo mayor, Franz. Aparte de su obra poética, narrativa y teatral, es autor de diversos ensayos y de un libro de aforismos.

Filósofo inglés, fundador del materialismo y de la ciencia experimental moderna. Al subir al trono Jacobo I, alcanzó altos cargos en el estado y fue nombrado lord canciller del reino. Autor del famoso tratado «Novum Organum» (1620) (a diferencia del «Organon» de Aristóteles) en el que expuso una nueva concepción de los objetivos de la ciencia y las bases de la inducción científica. Después de proclamar que el fin del saber estriba en la capacidad que posee la ciencia para aumentar el poder del hombre sobre la naturaleza, Bacon señaló que sólo podría alcanzar dicho fin la ciencia que llegara a conocer las verdaderas causas de los fenómenos. Por esta razón se manifestaba contra la escolástica. La ciencia precedente adolecía de «dogmatismo» –pues el sabio deducía el sistema de proposiciones de sus propios conceptos, como la araña teje su cendal–, o de «empirismo», en cuanto el sabio se preocupaba sólo de recoger hechos sin penetrar en su significado. En consecuencia, Bacon exigía que se adoptara una actitud escéptica respecto a todo el saber anterior. Sin embargo, reconocía la posibilidad del conocimiento fidedigno, mas para alcanzar la verdad consideraba necesario reformar el método. El primer paso de tal reforma debía consistir en limpiar la mente de los errores («ídolos») que constantemente la amenazaban. Parte de esos errores se deben a inclinaciones del intelecto propias de todo el género humano; parte, a inclinaciones propias de ciertos grupos de sabios e incluso de ciertos individuos; parte de los errores aludidos arrancan de la imperfección e inexactitud del lenguaje, y, finalmente, parte de ellos son fruto de asimilar sin espíritu crítico, opiniones ajenas. Una vez eliminadas las concepciones falsas, es posible abordar el verdadero método de la nueva ciencia. Según Bacon, esta ciencia ha de consistir en la reelaboración racional de los hechos de la experiencia. Las premisas de sus conclusiones («axiomas medios») serán proposiciones basadas en conceptos que se hayan obtenido por medio de la generalización metódica o de la inducción. La concepción analítica del experimento nos proporciona la condición previa de la inducción. Esta concepción, desarrollada unilateralmente, condujo, según palabras de Engels, a que Bacon (y tras él, Locke) trasladara de la ciencia natural a la filosofía el método metafísico del pensar tal como se había constituido en la ciencia de los siglos XV-XVI. En su teoría de la inducción. Bacon señaló por primera vez el valor de las denominadas instancias negativas», es decir, de la selección de casos que contradicen la generalización y que exigen, por tanto, que ésta se revise por no estar suficientemente fundamentada. En cuanto al desarrollo del materialismo filosófico. Bacon, en primer lugar, restableció la tradición y llevó a cabo –desde este punto de vista– una revalorización de las teorías filosóficas pasadas: exaltó el materialismo griego de los primeros tiempos y puso al descubierto los errores del idealismo. En segundo lugar, elaboró una interpretación materialista propia de la naturaleza basándose en la concepción de la materia como un conjunto de partículas y viendo la naturaleza como un conjunto de cuerpos dotados de múltiples cualidades. Consideraba que una de las propiedades inherentes a la materia era el movimiento que, en Bacon, no se reducía al desplazamiento mecánico (enumeró diecinueve clases de movimiento). Todas estas concepciones de Bacon son un reflejo de las nuevas necesidades y exigencias que en Inglaterra se presentaban a la ciencia en la época de la primera acumulación capitalista. Sin embargo, Bacon no fue un materialista consecuente. Su doctrina, según expresión de Marx, se halla aún plagada de «inconsecuencia teológica». Bacon expuso sus ideas políticas en «La nueva Atlántida», utopía en la que se representa el florecimiento económico de una sociedad ideal; en ésta la vida está organizada sobre las bases racionales de la ciencia y de una técnica avanzada, aunque se conserva la contraposición entre clases dominantes y clases subordinadas.
También tenemos Casas de Sonido, donde practicamos y demostramos todos los sonidos, y su generación. Tenemos armonías, que ustedes no poseen, de cuartos de sonido, y de porciones de sonidos aún inferiores.
Gran parte de lo que hoy se conoce sobre el filósofo Walter Benjamin se debe a la labor incansable de Gershom Scholem. Filósofo también, erudito en historia de la religión judía y de la cábala, dedicó mucha de su energía a editar y comentar los escritos de quien fuera su amigo.
Su amistad con Walter Benjamin está ligada a la escritura de Walter Benjamin y su ángel. En este libro - sencillamente maravilloso - el nombre de Benjamin es puesto en perspectiva y del nombre se trata - entonces. Cuchillos en gallinas trata - entre otras cosas - del nombre de las cosas, de la manera en que las cosas se nombran y en estos textos de Scholem sobre Benjamin hay datos para comprender lo que se encierra en el nombre.
Esta es la carta que Philip, lord Chandos, hijo menor del conde de Bach, escribió a Francis Bacon, más tarde lord Verulam y vizconde de St. Alban, para disculparse ante este amigo por su renuncia total a la actividad literaria.